24 Apr El lado oscuro del turismo sostenible Cuna del Alma, Islas Canarias
El lado oscuro del turismo sostenible Cuna del Alma, Islas Canarias
Artículo de opinión
Por Sergio Alfaya, doctorando en Ciencias del Sistema Tierra e investigador de GeoTenerife.
“Cuna del Alma” es un hotel de lujo planeado para el Puertito de Adeje, en el sur de Tenerife, promocionado como un complejo turístico sostenible. Ha sido objeto de controversia desde que comenzaron las obras. Desde abril de 2024 se han producido protestas masivas contra este proyecto y el modelo económico que representa, lo que ha llamado la atención internacional. Esta controversia parece estar llegando a un punto de inflexión, ya que un juez ha reabierto una causa penal por presuntos delitos ambientales y prevaricación administrativa contra el alcalde de Adeje (quien declaró públicamente que no había nada que valiera la pena proteger en Puertito de Adeje y que este era el ejemplo de turismo sostenible que él desea para las Islas Canarias) y el promotor, Filip Hoste. La construcción se ha paralizado en una pequeña parte del proyecto, pero la maquinaria sigue trabajando a pocos metros de distancia.
Para muchos observadores, esto plantea una cuestión más amplia y más incómoda: ¿qué significa realmente el “turismo sostenible” más allá de una etiqueta de marketing?
Se ha convocado una nueva manifestación masiva para el 26 de abril en Tenerife, en la que decenas de plataformas ciudadanas reclaman el cese total de la destrucción en Puertito de Adeje mientras se investiga el informe independiente de 200 páginas sobre presuntas infracciones que se ha presentado y el proceso judicial sigue su curso. Quieren que se proteja la zona, con un Museo de Historia y Naturaleza in situ para enseñar a las generaciones futuras los orígenes de la isla y sus 2000 años de historia humana.
Los vecinos pretenden volver a concientizar sobre el modelo económico depredador en Tenerife, argumentando que la fuerte dependencia del turismo en su formato actual no es sostenible, con condiciones laborales precarias, un alto impacto medioambiental, una vivienda inalcanzable y unos inversores (principalmente extranjeros o no canarios) que se quedan con la mayor parte de los beneficios. Esto no es “turismofobia”. Es una preocupación por la ordenación del territorio, donde la riqueza se genera extrayendo valor de un territorio para beneficiar a otro.
Una historia de éxito bajo presión
Las Islas Canarias se presentan a menudo como un modelo de éxito turístico. Desde la década de 1960, el archipiélago ha pasado de tener una economía basada en gran medida en el sector primario (agricultura y ganadería) a convertirse en uno de los principales destinos vacacionales de Europa. Cada año llegan alrededor de 18 millones de visitantes. El modelo ha tenido tanto “éxito” que la isla de Tenerife recibe más visitantes internacionales al año (7,2 millones) que países como Brasil (6,6 millones). Esto significa que el sector turístico se ha convertido en la columna vertebral del empleo, las infraestructuras y los servicios públicos, situando firmemente a las islas en el mapa turístico mundial.
Sin embargo, este éxito ha traído consigo una intensa presión. Las costas han sufrido grandes alteraciones, a menudo irreversibles. Cada año resulta más difícil para los residentes poder permitirse una vivienda. Los sistemas de agua y energía están sometidos a una gran presión, y crece la preocupación por la degradación medioambiental. Muchos trabajadores del sector turístico denuncian salarios bajos, precariedad laboral y condiciones físicamente exigentes que pueden afectar a la salud a largo plazo.
Al mismo tiempo, un número creciente de residentes considera que los beneficios del turismo se distribuyen de forma desigual. Si bien el sector representa uno de los principales motores económicos de las islas, existe la percepción de que sus costes (sociales, medioambientales y económicos) recaen sobre una base más amplia que sus beneficios. Las Islas Canarias generaron más de 23.000 millones de euros en ingresos por turismo en 2025, y el sector hotelero representó una parte significativa de estos ingresos.
No obstante, la falta de claridad en la información sobre los beneficios hace que sea difícil dar una cifra precisa. Con beneficios récord y una fuerte demanda, los inversores extranjeros pueden pagar tan solo un 4 % de impuestos según las normas de la ZEC (Zona Económica Canaria). Es un modelo, dicen los locales, que desmantela los activos y desvía los beneficios fuera de las Islas Canarias, ya que la mayoría de los complejos turísticos y hoteles son propiedad de inversores extranjeros o cadenas hoteleras de la España peninsular que pueden repatriar sus beneficios sin coste alguno.
Es en este contexto donde Cuna del Alma se ha convertido en un punto de mira.

El Puertito antes del inicio de las obras del proyecto Cuna del Alma. fuente: GeoTenerife.
Un proyecto que se convirtió en símbolo
El complejo Cuna del Alma se remonta a la década de 1980. En aquel momento, se aprobó con relativamente poco escrutinio, ya que se consideraba otro proyecto urbanístico a gran escala en la ya sobreexplotada costa sur de Tenerife.
Sin embargo, cuando comenzó la construcción en 2022, la opinión pública había cambiado. Lo que antes podría haberse considerado un desarrollo rutinario, ahora era visto por muchos como parte de un modelo cada vez más considerado insostenible.
Las primeras obras de construcción intensificaron rápidamente la preocupación. En el emplazamiento se descubrieron restos arqueológicos vinculados a la población indígena guanche (el único pueblo indígena del que se sabe que vivió en las islas antes de la llegada de la conquista española, ahora considerado “oficialmente” extinto). Los grupos ecologistas dieron la voz de alarma sobre la destrucción de los hábitats costeros y el impacto en especies vegetales protegidas. Los activistas no encontraron un informe de impacto ambiental adecuado para el proyecto, documentación obligatoria para este tipo de desarrollo y especialmente relevante dado que el emplazamiento linda con dos áreas protegidas: La Caleta y la franja marina de Teno-Rasca.
En respuesta, los activistas se movilizaron. Ocuparon el emplazamiento, organizaron protestas y llamaron la atención sobre un proyecto que hasta entonces había recibido escaso escrutinio público. En respuesta, las autoridades dictaron suspensiones cautelares, a las que siguieron una serie de investigaciones, sanciones e informes técnicos. Sin embargo, estas medidas no resolvieron el conflicto. Al contrario, contribuyeron a agravarlo.
En 2023, Cuna del Alma se había convertido en parte de un debate más amplio en todas las Islas Canarias y sirvió como punto focal para la nueva y candente cuestión de si el modelo turístico que representa sigue siendo viable.
De protesta local a movimiento regional
En 2024, decenas de miles de personas salieron a las calles en todas las Islas Canarias y en varias ciudades europeas bajo un mensaje común: “Canarias tiene un límite”.
Cuna del Alma se convirtió en un símbolo central de este movimiento. Para muchos, representaba las contradicciones de un modelo de desarrollo que sigue expandiéndose mientras se proclama sostenible.
Al mismo tiempo, se reconoció más ampliamente la importancia medioambiental de Puertito de Adeje. Se identificó en el lugar una especie vegetal protegida (Viborina triste), lo que provocó una paralización de las obras durante un año. La posterior decisión del Ayuntamiento de permitir su reubicación fue controvertida. Además, una investigación geológica detallada llevada a cabo por GeoTenerife con expertos locales e internacionales condujo a que el Instituto Geológico de España (IGME-CSIC) designara la zona como Lugar de Interés Geológico (LIG), con un alto nivel de prioridad de protección. El LIG IC4049 se convirtió rápidamente en el yacimiento más apadrinado del país en el marco del programa “Apadrina una roca” del IGME, superando en diez veces a otros yacimientos destacados a nivel nacional, lo que consolidó aún más su valor.

Manifestantes frente al juzgado protestando contra el proyecto urbanístico Cuna del Alma. Fuente: GeoTenerife.
El descontento público siguió creciendo, amplificado por las redes sociales, ante la falta de una cobertura detallada por parte de los medios locales. Las protestas adoptaron formas creativas, incluyendo actuaciones musicales y carnavalescas. Sin embargo, a pesar de la movilización sostenida, la construcción continuó en gran medida, y las respuestas oficiales se percibieron como limitadas o tardías.
Un punto de inflexión legal
En 2025, el conflicto entró en una nueva fase. Un grupo de ciudadanos presentó una denuncia penal contra el alcalde de Adeje y el promotor del proyecto.
Actuando de forma independiente y recaudando fondos para cubrir sus gastos legales, impugnaron el proyecto ante los tribunales. Liderado por Tagoror Permanente, el grupo cuyo portavoz es Víctor Martín, profesor de geografía en la universidad pública local (ULL), incluye al residente afectado Juan Galindo, cuya propiedad en primera línea ha sido expropiada en circunstancias dudosas; a Guacimara Fuentes, una creadora de contenido local que publica entrevistas innovadoras con personas que denuncian la corrupción percibida en el sur de Tenerife; Eloy Cuadra, activista desde hace mucho tiempo y autor; y Rebelión Científica. Se unieron para formar una nueva asociación, Puertito Libre, con el fin de presentar su caso ante los tribunales.
El caso fue desestimado inicialmente, pero los demandantes recurrieron ante la Fiscalía, argumentando que había indicios claros de una posible conducta delictiva. La Fiscalía estuvo de acuerdo y solicitó a la jueza que reabriera el caso. Así lo hizo, y ha ordenado la paralización de las obras en aproximadamente el 5 % del terreno, que corresponde a la zona más cercana a la costa.
Para muchos, esto supone un cambio significativo. Los casos anteriores fueron tramitados y juzgados por las propias autoridades, pero ahora están bajo escrutinio judicial. Sin embargo, el alcance limitado de la paralización también ha suscitado preocupación. Aunque se han detenido las obras en una zona reducida, la destrucción a gran escala continúa en el resto del terreno. Esto ha intensificado el debate: ¿sobre qué base jurídica y ética puede proseguir la construcción cuando se han reconocido posibles irregularidades en parte del proyecto en un proceso penal? La destrucción continúa a buen ritmo, la pregunta es apremiante
Visiones contrapuestas del desarrollo
El desenlace de Cuna del Alma está siendo seguido de cerca, sobre todo porque se están planificando otros proyectos turísticos a gran escala en las Islas Canarias. Los defensores de estos proyectos argumentan que aportan inversión, empleo y crecimiento económico. En una región que depende en gran medida del turismo, estas son consideraciones importantes.
Sin embargo, un sector cada vez mayor de la sociedad se pregunta si este tipo de desarrollo es compatible con los límites medioambientales y las realidades sociales de las islas. La preocupación no es el turismo en sí mismo, sino la forma que adopta y quién se beneficia en última instancia.
Esta tensión es claramente visible en Puertito de Adeje. La construcción se ha detenido y se ha reanudado. Los procesos legales siguen en curso. La atención pública sigue siendo alta. El propio emplazamiento se ha convertido en una expresión física de una cuestión sin resolver.
Límites del proyecto de construcción de Cuna del Alma (Sergio Alfaya, 2024). Haz clic para ampliar la imagen.

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